16 de octubre de 2012

Malala ya no es noticia, el que salta por dinero sí



 Leí con estupor la noticia sobre la niña de 14 años Malala,  que solo anhelaba ir al colegio y aprender, y le pego un talibán 3 tiros, 2 en su hermosa cabeza y otro en el pecho, no la mataron aún, pero tardara en recuperarse y no se saben las consecuencias.

   Ya ha dejado de ser noticia de primera página, es un mínimo recuadro en algunas Págs. Web y poco más, ahora porque decidieron trasladarla a Reino Unido se le hace un pequeño hueco en las noticias. Se bien la frase que dice ‘’la prensa de hoy mañana envolverá pescado’’ pero deprime.

    Una sociedad presuntamente libre y democrática, como la occidental apenas ha condenado el suceso ha decidido correr un tupido velo para que unos países donde la mujer es solo algo a someter y usar, donde las niñas son casadas con viejos con 10 años, no se molesten. Es muy preocupante.

   Delito de la dulce Malala, querer saber, los niños de nuestras sociedades solo quieren el último juego de la play si es sangriento mejor que mejor, y ella dentro de la infinita pobreza luchaba no solo por ella sino porque los demás niños de su país accedan a la educación sin distinción de sexos esta casi muerta.


   En cambio a un tipo que decide con un gran marketing mediático saltar desde la Estratosfera y batir no se que record Guiness se le hacen días y días de seguimiento, incluso conexión en directo durante horas con la publicidad que eso genera y con ello  todos los noticieros del mundo abran con la noticia pero ya no con la pequeña Malala y su heroica lucha, ya no es noticia.

   El cambio de valores en la sociedad cada día me aturde más, me exaspera y me hace tener peor opinión de los seres humanos y de los dirigentes. Si este es el mundo que estamos construyendo, paren que me bajo. Prefiero tener otra ética, otros valores y sobre todo saber priorizar que es de verdad lo importante

    Rezare por Malala, porque se recupere, porque cumpla su sueño de educarse y saber y alguna oración más por este mundo tan errático y perdido que no deja de decepcionarme infinitamente.